El masaje terapéutico es una terapia manual destinada a producir una serie de reacciones fisiológicas controladas, en el sistema musculoesquelético y/u otros sistemas del cuerpo, que conducen al alivio terapéutico del paciente.
Cualquier persona puede dar un masaje por darlo, sin preocuparse en que dirección lo hace, si el calor que provoca es normal, si la coloración o aspecto de la piel cambia a raíz de su manipulación, si debe provocar dolor o algo tan simple como el tiempo de duración; es por esto que solo la formación de terapéuta físico es la que permite controlar dichos elementos que son intrínsecos a la técnica.
Según Menell el masaje tiene tres efectos:
Los efectos en áreas específicas:
- Aumento de la temperatura.
- Exfoliación cutánea.
- Eliminación de células descamativas.
- Estimula la reabsorción de fluidos.
- Activa glándulas sudoríparas y sabáceas.
- Mejora la oxigenación e irrigación, lo que conlleva a mejorar el trofismo muscular.
- Facilita la salida de sustancias de desecho.
- Elimina catabolitos.
- Mejora la circulación por la vasodilatación que provoca la fricción de los tejidos.
- Aumenta niveles de oxigeno en sangre.
- Liberación de histamina y acetilcolina (sustancias que influyen en efectos de relajación, bienestar y disminución del dolor).
- Facilita el retorno venoso.
- Anestesia (elimina o disminuye el dolor).
- Excita terminaciones ganglionares.
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