El sistema linfático desempeña dos funciones principales:
- Actúa como sistema circulatorio. Tiene una amplia red de vasos por los que circula la linfa; contribuye a mantener el equilibrio de los tejidos, regulando la cantidad de líquidos de los mismos y es el responsable del retorno de las macroproteínas a la sangre (si éstas no fueran devueltas a la sangre, no podríamos vivir mucho más de 24 horas).
- Es pieza clave en el sistema inmunológico, que se encarga de defender a nuestro organismo de los ataques de los agentes exteriores, generando anticuerpos y células para la protección.
Lamentablemente, hemos de ser conscientes de que, dada la importante cantidad de resultados positivos desde el punto de vista de la estética, y por motivos únicamente lucrativos, es muy frecuente la práctica incontrolada por personas que no poseen ninguna formación previa en esta materia.
Tratamientos con drenaje linfático manual:
- Piernas cansadas.
- Edemas de origen traumático: hematomas, luxaciones, tirones musculares, siendo muy indicado para la recuperación de los deportistas.
- Artritis, artrosis y afecciones de los tejidos blandos (capsulitis, tendinitis...).
- Edema del sistema nervioso (migrañas, dolores de cabeza, vértigos...).
- Edemas post-operatorios y para mejorar la presentación de cicatrices.
- Enfermedades crónicas de las vías respiratorias (sinusitis, faringitis, amigdalitis...).
- Distonía neurovegetativa (nervios, ansiedad...).
- Etc.
Tratamientos estéticos con drenaje linfático manual:
- Celulitis (la grasa acumulada retiene agua como si fuera una esponja).
- Edemas faciales.
- Acné.
- Varices.
- Edemas por embarazo (prevención de estrías, descarga de piernas...).
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